viernes, 21 de agosto de 2009


             Pues mira, te he echado de menos estos días y todo… Pero ahora ya estás aquí, que es lo que importa… Así también tuve tiempo de reflexionar un poco, que a veces viene muy bien  el escuchar esas vocecillas de dentro a las que casi nos hacemos sordos. Menos mal que estamos en una época donde no nos comunicamos porque no queremos… Hija, no me mires con esa cara, que es la verdad. Mira los críos que te rodean, casi todos con teléfonos móviles de última generación, o como se llame, que no se sabe cual es mejor… Ahí, horas y horas mandando mensajitos, aunque luego están juntos y revueltos, pero es como si los aparatitos de marras los tuvieran enganchados… Es algo que no consigo entender, que se me escapa. Porque vamos a ver, si una pandilla está reunida digamos tres horas, se supone que charlando y esas cosas, ya me dirás que a los dos minutos de irse cada uno para su casa se estén enviando mensajes… Bueno, ¿qué se les quedará por decir?

            Sí, ya, lo de internet… Eso es harina de otro costal… Que debe haber un premio para el que tenga más agregados, digo yo, porque de lo contrario ya me dirás si es o no absurdo tener cien personas en tus contactos, que ni conoces ni nada… Y a los que conoces… cómo los conoces… Que ahí, ya ves las historias que se montan… Hasta la gente adulta, qué risa… Está muy desesperada la peña, vaya que si lo está… Ya sé que son otros tiempos, que a mí a moderna no me ganas… Pero con todo lo que podemos ir para adelante, porque facilidades las hay, parece que vamos como el cangrejo. Por perder se pierde hasta la gramática. ¿Has leído alguno de esos mensajes o conversaciones? Pues no sabes lo que te pierdes, mujer… Igual es por lo de la crisis, que como nos machacan por todos los lados con lo de ahorrar, pues la juventud, que casi siempre es demasiado literal, se dice hala venga, vamos a comernos letras no vaya a ser que con tanto derroche llevemos al país a pique… Palabra, no hay quien los entienda. Es como si de pronto te tocara ser espía y ante ti se levantara un mundo lleno de acertijos, de claves alfanuméricas… Creo que hasta los jeroglíficos de Egipto se descifran antes y todo… ¡Cómo eres, todo te lo tomas a risa!

            Si te fijas un poco te das cuenta de muchas cosas. Que esto va muy mal, lo presiento. Tú y yo no lo veremos, pero tiempo al tiempo… Te voy a contar una cosa, pero por Dios que no salga de aquí… ¿Sabes mi vecina de abajo? Sí, pobre, le caen todas… Hará unos cuatro días, a eso de las doce del mediodía, yo andaba por casa a mis cosas, que a mí la vida de los demás no me importa, ya lo sabes…, pero si tienes oídos oyes, no lo puedes evitar… Pues como te decía, yo andaba a lo mío y de pronto la oigo gritar… Incluso me asusté, que iba a bajar y todo… ¡Qué va! No, a ella no le pasó nada. Fue la hija pequeña, que disgusto se llevó la mujer. Me lo contó en el súper, que me la encontré por la tarde. Tenías que verla, con esos ojos tan grandes que tiene y todos rojos de llorar… Cosas de críos, ya se sabe, pero claro, a una la cogen así de golpe y en frío y vete tú a saber… Pues parece ser que se rapó la cabeza la bendita criatura… No, tonta, toda la cabeza no… Me da pena, no sé, tenía una melena preciosa. Ahora por encima de las orejas se la dejó al cero patatero… Como te lo cuento. Impresiona, la verdad es que sí… Pero claro, pobre mujer, me pongo en su lugar y vamos que no me contengo y la mato… Venga, no es que no sea comprensiva. Si a mí me da igual, que la conozco y la chica es un encanto, a pesar de esas pintas… Pero yo la conozco, no es lo mismo. Si te digo la verdad, ya lo veía venir… Cuando empezó a ponerse los pendientes en todos los sitios menos en las orejas incluso le presté más atención… Me dije que iba a estar pendiente de la evolución…

             La madre está hecha polvo… ¿No la has visto aún? Qué le iba a decir… Que ven a los otros y no quieren ser menos. La verdad es que no soy la más indicada para juzgar. Que también tuve mis años locos, ¿te acuerdas? Más contenidos, esos sí… Que si me presento en casa de mis padres como va esa chiquilla te digo que me encierran de por vida… Una temporada andaba como loca con Alaska, la de los pelos de colores… Yo me los ponía de punta nada más perder de vista el portal… Un día leí en una revista que no llevaba ropa interior y  ya me ves, con lo impulsiva que siempre he sido, sumarme a la moda… Oye y la verdad es que estaba bien, porque los pantalones quedaban geniales sin las marquitas de las bragas… ¿Crees que ya había tangas? El caso es que mi madre me estaba arreglando unos pantalones y cuando me los probé se encontró con el “panorama”… De todo me llamó, y todo malo, que mira que tenía letanías de cosas para decir cuando se enfadaba… Roja de ira, hinchando la cara así, a lo exagerado, mientras yo con una vocecita inocente le explicaba lo de las marcas de los pantalones… Marcas las que me dejó en la cara… Si estos todos dieran con cosas así en sus casas seguro que se lo pensaban dos veces.  Aunque lo prefiero así, te lo juro… Por mucho que digan o digamos… El que más y el que menos ha tenido esa fase tonta de búsqueda de uno mismo, lo que pasa es que lo nuestro siempre parece más leve… Encima vivimos en un puñetero pueblo, con muchas buenas marcas y mucha ignorancia… Si no acuérdate de cuando me hice el tatuaje, una tontería de nada. Pasé de ser una buena chica, hay qué dulce, qué cariñosa…, a ser mirada de reojo y con cuchicheos… ¡Y era la misma, que caramba!

            Lo que veo es que el mundo cambia, pero nosotros y nuestros prejuicios no. Es una desgracia, y no sabes el tiempo que se pierde estando tan atento de lo que dirán o de los que dicen el qué dirán… Si te digo la verdad, con respecto a la cría hasta me alegro, pues sí, hace muy bien en buscar su estilo y al que no le guste que no mire… Pero, por otro lado, me da mucha pena porque es guapísima, que si la ves arregladita parece otra… ¡Anda! Es tardísimo… Lo digo por ti, que yo no tengo que dar cuentas a nadie…

               "Entre tú y yo"  próxima publicación

Tags: relato, ironía, cotilleos, juventud

Publicado por Dana-B @ 21:56  | Relato corto
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios