jueves, 27 de agosto de 2009



   Esta foto es gentileza de un marinero muy especial... Os invito a zarpar en su barco...



    Un horizonte lejano oscila en el ocaso,

la mar está quieta, parece dormida,

apenas se ondula ante el suave viento,

brisa de sal y espuma confundidas...
   
   El sol se aletarga y todo es silencio,

menos este rumor que el recuerdo aviva,

que solo me siento..., pequeño y perdido

en la inmensidad de espuma y sal confundidas...

   Ya todo es oscuro y el corazón protesta,

y las manos gastadas por las redes, y las sonrisas...

mi alma de marinero entona una nana

con versos de sal y espuma, llena de vida.

   Parece asomar la luna, un poco rota...

Un par de noches más y llego a la orilla,

los ojos se humedecen, es la ilusión,

me espera una sirena con mil caricias...








  

Tags: poesía, marineros, sacrificio, riesgo, lucha, esperanza

Publicado por Dana-B @ 22:11  | Poesía
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Comentarios
Publicado por Invitado
viernes, 28 de agosto de 2009 | 16:23
Profunda poesía.Solamente alguien que conozca la mar podría expresarse con tanta certeza.
Publicado por Dana-B
viernes, 28 de agosto de 2009 | 18:40
Gracias, en realidad creo que sólo aquel que pasa días -por no decir meses- alejado de todo sobre un medio tan caprichoso e inestable como es el mar, merecería ser tratado con mil respetos. Tiene que ser muy duro, no sólo físicamente, sino a nivel emocional, porque el marinero se juega la vida cada vez que se embarca.
Publicado por Invitado
viernes, 28 de agosto de 2009 | 19:42
¿Y tú,cómo sabes esas cosas?. Los marineros cuando dejamos el mar sentimos una pena interior inexplicable.
La novela es triste,muy triste. Acabo llorando cada vez que la abro y te digo que esta poesía es especial, las sirenas existen en altamar. Estuve allí y se escuchaban sus cantos continuamente o por lo menos yo las escuchaba, nadie se atrevía a decir nada.
No soy peñazo, soy de Vigo.
Publicado por Dana-B
sábado, 29 de agosto de 2009 | 0:37
uhmmm... de Vigo... Ahora entiendo que sientas pena cuando sales del mar, porque en Vigo el mar susurra...
Estoy de acuerdo en que existen las sirenas, y si la noche es tranquila, la luna aporta su encanto y nadie interrumpe la magia, seguro que más de uno las escucharía. ¿O será que eres un marinero privilegiado, que has sido elegido para poder escucharlas? Si eres capaz de ser marinero, de necesitar por un igual la tierra que la mar y, al mismo tiempo conservas la sensibilidad de un poeta... espero que al menos Neptuno te haya recompensado con tu sirena particular, esa que al oído te murmurará una bonita canción al acorde de su arpa... Gracias por dejar aquí esa brisa especial de Vigo. Biquiños.