viernes, 11 de septiembre de 2009




   [...] Llegamos aquí de la nada, se nos hace sentir indefensos cuando somos más fuertes de lo aparente, se nos educa, se nos alimenta, se nos prepara para vivir… Y algo falla mientras tanto, en algún momento aparece la tristeza, el hastío, la inseguridad, la hipocresía. Algunos continúan con su vida, controlando y aprendiendo a convivir con sus pequeños traumas. Otros no lo soportan, dejan que sus heridas subterráneas afloren y resultan ser más peligrosos para ellos mismos y los demás que una epidemia. Y una minoría, gracias a Dios, reacciona y no sucumbe, se acepta tal cual es y no se acobarda por ir a contracorriente, y es feliz…

   Creo que el mundo está desencantado, ha perdido la capacidad de asombro y, de forma sutil, va perdiendo la libertad. No me refiero a que estemos confinados a la fuerza en ningún lugar concreto, que a la mayoría eso no le pasa. Me refiero a la libertad de ser y sentir. Cadenas y más cadenas limitan nuestros sentidos, prejuicios y más prejuicios los torturan y, como máxima autoridad que somos cada uno de nosotros mismos, fallamos siempre en contra: nos condenamos. [...]

     Extracto de "¿Alguien ha visto el amor?"


Tags: trsiteza, apatía, hastío, desconocimiento

Pétalos entre hojas