
Te he presentido y sólo supe mirar,
sin saber qué hacías mientras te añoraba,
sin saber de ti, sin saber tú de mí,
cuando eras un espacio entre las palabras.
Sabía que llegabas, sí, lo sabía,
tendría que recibirte como eres, nada más,
no esperar nada, no prometer nada,
sólo aquello que pudiera imaginar...