
No soy estas manos ni estos ojos que miras,
no soy mi pelo desordenado porque sí,
no soy este cuerpo que deseas,
voy más allá..., soy la palabra sutil.
Soy la fuerza que late y espera,
soy tu batalla, soy tu paz, tu rendición,
soy la fantasía que evoca la vida,
todo lo que encierra el bien, el mal, el perdón.
Soy ese volcán que te agita aunque no quieras,
soy la lava que arde sobre tu piel,
ceniza de la que vienes y regresas,
el fuego en el que todo puedo ser.