
He visto la inmensidad del cielo
cuando arranca en un grito la tormenta,
la furia inclemente de la descarga
que hace temblar la indiferencia de la tierra.
He visto la quietud del mar
y el brillo sensual de sus ocultas sirenas,
la vegetación fría que lo habita,
los seres escurridizos que lo llenan.
He visto el árido desierto
con su fuego y sus fuentes de arena,
los oasis que se mueven sin paciencia,
los espejismos que parecen siempre cerca.
He visto los secretos que se ocultan
en la magia escondida de la selva,
te he mirado y he sentido tu mundo,
en tus ojos he sentido su belleza.