
No soy tu enemiga ni te temo,
te espero desde que nací,
sé que estás siempre a mi lado
aunque no te acerques a mí.
Esperarás el momento oportuno,
cual amante perfecta, serena,
en algún momento cederé a tu abrazo
y te llevarás mi cuerpo, mi alma, mis penas.
No voy a buscarte, ni a huirte,
tampoco voy a enfrentarme a ti,
y no es por cobardía, creo que soy valiente
al aceptar que todo quedará aquí.
Por eso mientras llega tu beso esperanzado
saturo mis sentidos con un mágico elixir,
el de tu contraria, esa que me empuja
a correr tras ella gozando del vivir.
Tags: poesía, muerte, transformación, aceptación, cambio