
No sé por qué esta piel no se arruga,
con lo que ha sufrido este cuerpo pequeño,
golpes de manos y de duras palabras
por no arrodillarse ni aceptar un dueño.
No sé por qué estos ojos sonríen,
con lo que han llorado a través de los días,
lágrimas injustas, infelices, amargadas,
por no querer cerrarse ante las mentiras.
No sé por qué mi corazón espera
con lo que ha aguantado en la realidad,
el sinsabor del engaño y del desengaño
por no querer fingir y sentir de verdad.