viernes, 18 de septiembre de 2009



No sé por qué esta piel no se arruga,

con lo que ha sufrido este cuerpo pequeño,

golpes de manos y de duras palabras

por no arrodillarse ni aceptar un dueño.

No sé por qué estos ojos sonríen,

con lo que han llorado a través de los días,

lágrimas injustas, infelices, amargadas,

por no querer cerrarse ante las mentiras.

No sé por qué mi corazón espera

con lo que ha aguantado en la realidad,

el sinsabor del engaño y del desengaño

por no querer fingir y sentir de verdad.


Tags: poesía, verdad

Pétalos entre hojas