
Ven aquí, a esta maña gris,
abrázame fuerte que tengo frío,
dale un beso a este pelo revoltoso
y cuéntame que has hecho en el oído.
Tomaré tu cansancio entre mis brazos,
lo arroparé y se quedará dormido,
podré vestir con una caricia tus labios
y hallar en el silencio un poco de sentido.
No importa si al final te rindes
y te quedas entre feliz y vencido
en un sueño que acompañe mi mañana,
el gris se habrá vuelto colorido.