
Una voz que defendiendo
precipita la palabra
y no calla ante el verdugo
del silencio que la mata...
Una voz que socorriendo
se hace grito en la batalla
y sin miedo a los ataques
llena de fe sigue y avanza...
Es más fuerte que un escudo,
más potente que una bala,
no asesina ni mutila
las personas que la alcanzan.