
Estoy hojeando un catálogo de cosméticos, uno de esos de venta directa… Según lo abro me encuentro con unas espumas de baño, a cual más sugerente el nombre. Claro que ahora ya no se llaman espumas de baño, no. La sofisticación ha llegado a la higiene diaria. Un universo de “espumaterapia” se acerca con todo tipo de esencias… Es el mismo producto de hace un par de meses, la misma fórmula, los mismos envases. ¿Espumaterapia? Hay que ver lo que avanza el mundo terapéutico.
Paso la hoja y me encuentro con esas cremas carísimas que hacen todo tipo de milagros, desde poner tu piel firme y tersa en tres días hasta esas que te vuelven la apariencia de tus quince años perfectos… Ahora sí, con esto de la crisis, las venden en un tamaño pequeñito, con un precio pequeñito, para que se acaben mucho antes y tengas que volver a comprar… A no ser que quieras volver a lucir en tu rostro las huellas de tus sonrisas, tus lágrimas, tus disgustos y tus gustos…
Sigo pasando hojas y, esto sí que es lo más de lo más, compruebo que existe un amplio surtido de barras de labios con nombres de lo más seductores y con oro… Sí, has leído bien, oro. De veinticuatro kilates, ni más ni menos… Venga, a pintarse los morros todas y repartir besos a diestro y siniestro, que no se diga… por fin la mujer puede dar besos “ricos, ricos”…
Ya vamos arreglando el día. Empezamos con un baño espumaterapéutico, nos embadurnamos con cremas que nos dejan de forma inmediata una apariencia radiante, vestimos nuestros labios de lujo… Y vamos adentrándonos hacia el mundo de los aromas…
Para ellos, nuestros hombres, basta unas gotitas de una botellita mágica para elevar su espíritu con placeres naturales, tal cual una aventura en el bosque más profundo… Hay también esencias más irresistibles, para los que aman la aventura y el riesgo, que digo yo que será la inmensa mayoría, esos que se la juegan para llegar a fin de mes pagando el cole de los críos, las facturas de toda la vida, la hipoteca… Aunque no todos viven el riesgo, no. Para esos otros que viven las experiencias más intensas, esos apasionados que nos vuelven locas, también hay su fragancia mágica. Todo es posible, queridos varones, incluso han inventado el secreto de la conquista, resumido en un desodorante y formatos similares, si sois de los que buscáis la tentación de día y de noche… Y compruebo como, además, el color de la pasión es rojo o negro, ni azul, ni amarillo, ni gris…
¿Y para nosotras? ¡OH, nosotras! Si somos nostálgicas y soñamos con el mundo del glamour existe toda una suerte de combinaciones florales… Aún no entiendo muy bien que tiene que ver la nostalgia con el glamour, pero claro, me falta la sabiduría de los redactores de estos catálogos, por eso me pierdo con estos detalles… A lo que iba, si somos radiantes pues a disfrutar de nuestra belleza interior, que incluso existe una brocha con fragancia para el cuerpo efecto brillo… Otra vez me ataca la ignorancia, estoy confundida, ¿la belleza interior no está dentro? Pues parece que ha salido… Será que los sprays y las brochas la han rescatado… Bueno, seguimos, si somos exigentes podemos elegir entre un montón de esencias orientales, de esas que dejan huella…, y estornudos, y alergias, y dolor de cabeza…
Hay de todo, qué maravilla… ¡Vaya! Incluso una solución para las arrugas profundas, la flacidez y la piel muy seca… Un tratamiento lujoso que en sólo catorce días hace que pases de los cincuenta a por lo menos cuarenta y cinco… Lo que me pierdo por andar siempre con la cara lavada… Sombras de ojos efecto lifting, delineadores anti-edad, carmines rejuvenecedores, acondicionadores de labios que dan volumen, maquillajes que calman, ay que me da la risa, perdón… Ha avanzado tanto el mundo cosmético que hasta Marilyn se asustaría…
Nos tenemos que poner las pilas, señoras, eso de retocarse coquetamente con los polvos compactos delante de los galanes ya es historia… Ahora el maquillaje hasta broncea. ¡Quién necesita el sol!
Llego a la sección de bienestar y me doy cuenta de lo burra que soy. Si hasta los grandes y milenarios secretos orientales han quedado “capturados” en toda suerte de lociones… Y yo matándome a buscar la paz interior, machacando mi cuerpo y mi mente con el yoga para encontrar el descanso y la relajación… Recurriendo a contar ovejitas esas noches que Morfeo parece irse de copas y no se acuerda de mí… Si hasta aquí hay una terapia del sueño en forma de bálsamo, un “buenas noches” en crema para perfumar la almohada…
Decididamente soy una ignorante, o una marciana de incógnito debajo de este cuerpo, o el mundo se ha vuelto muy loco… Voy a dejar de escribir y me voy a inventar la fórmula de la “Desesperaterapia”, luego ya se me ocurrirá ofrecerla en colonia, crema, jabón…