viernes, 25 de septiembre de 2009



Salí de ti,  mar, valiente y decidida,

confiando en la voz y la palabra,

me avisaste, no  te  fíes, regresa...

Y no quise escucharte, sólo soñaba.

Sobre tus olas mi torso desnudo,

bajo tus aguas mi cola de pez,

un sólo deseo  me alentaba:

no ser sirena,  ser mujer...

Sacudí mis escamas sobre una barca,

versos de madera resistiendo la sal,

sonreí como  nunca  y  estiré los dedos

creyendo que tocaba la felicidad...

Déjame volver, mar, te lo suplico,

mi corazón ha  llorado, quiero volver

a ese fondo callado en el que he nacido,

por favor, no quiero  ser mujer...

Las  voces mienten, y las palabras,

los ojos traicionan y no lo quieren ver,

el humano  confunde y manipula,

mata la sonrisa, los sueños y esta  fe...

Le hubiese dado  todo el gran tesoro,

cada moneda del amor inmortal,

lo siento, mar, me han  hecho daño,

déjame ser sirena nada más...


  


Tags: tristeza, desengaño, sentimientos

Pétalos entre hojas