viernes, 25 de septiembre de 2009



   No soy como  la flor... Aunque ella también siente. Todavía tengo que  aprender.
Ella es fuerte, sabia en su fragilidad, maravillosamente perfecta. Amanece una mañana cualquiera, en un brote de vida minúsculo que a golpe de sol y agua se abre sobre la tierra. Su tacto se nos ofrece, delicado. Su aroma es un regalo puro, sin adulterar. Sus pequeños estambres alza hacia el  cielo con la esperanza satisfecha de que en ellos va a sobrevivir.
Yo soy más débil que esta flor aunque tengo un cuerpo fuerte. Como ella, he nacido de la tierra y me ha regado el sol y el agua... Pero no soy tan libre... Si me cortan sangro y muero sin regalar mi perfume en la agonía. No. Cuando me lastiman lloro, sangro  lágrimas que no huelen...
Me he sentido nacer de nuevo, entre unos brazos que no he abrazado. Abrí mis pétalos a la luz y le  dije al sol "tómame". Pero no era verdad... El sol no me tomaba. El sol jugaba a tomarme. Quiero ser como la  flor, con ese desapego natural que todo  puede. Tendré que volver a nacer para saber si  he  aprendido a no sentir lo  que lastima...

Tags: desapego, libertad, pena

Pétalos entre hojas