viernes, 25 de septiembre de 2009



   Esperar es absurdo muchas veces. Nuestro  tiempo es muy limitado y corto... ¿Para qué esperar? ¿A qué o a quién? Ya no espero nada, ni a nadie. Ya no tengo la  ilusión de la  espera. No es necesario sonreir en el silencio que aguarda, ni  inventar poemas a  quien no existe,  ni crear esperanzas a quien no cree en ellas.
   He abierto el baúl  de la magia, ya casi hace un mes... Diminutas estrellitas con poderes envolvían cada  uno de mis pasos, y los tuyos... Puse ante tus  ojos una fantasía con cuerpo, sentimientos, corazón. Puse en tus manos mi mimo, mi atención.
   Hoy cierro el baúl, otra vez. Aquí dentro se  quedarán las estrellas, las fantasías,  los deseos. Todo. Todo lo que he querido compartir contigo dormirá de nuevo, ausente, sin que nada le vuelva  a hacer daño.
   Seguiré mi camino, como lo sigue el río, indiferente.  Sé  que  tengo un destino esperándome. Quizá alguna vez vuelva a abrir el baúl  de la  magia para llenar  de sueños a alguien que  realmente lo merezca y valore. Será alguien de verdad, él mismo. Creerá en la libertad, como yo creo. Creerá  en el trabajo y me abrazará cuando alcance una meta, no sintiéndose inferior a mí,  sino  mucho más grande por  eso me tiene... Ahí está la diferencia.
   No voy a mirar atrás, esta vez no. Si lo hiciera mis  ojos llorarían  de  tristeza viendo lo  que se queda. No es  culpa  mía, no ha sido  mi magia la que ha  fallado. He sabido esperar y comprender, he sabido aceptar y aprender... Pero si tú no crees en  ti, si tu vida te confunde y no sabes lo que quieres, ¿cómo puedo confiar en ti? 
   Soy yo la que se  va sin irse..., porque  nunca he estado, ¿no? Da  igual. Por cada daño que me hacen  crezco cien veces. Creo  en mí lo suficiente como para  afrontar  cualquier pena. Todo llegará. Incluso ese abrazo que presiento y  nunca alcanzo. Incluso ese compañero que  deseo  y no consigo ver. Pero llegará, para  darme los mimos y  el  aliento que  necesito, para levantarme hacia el sol en vez de hundirme, para decirme al  oído las cosas bonitas que mi magia te susurraba... Y  si no llega, al menos lo habré  buscado, sin temor,  sin complejos, sin cadenas... Y cuando llore entre sus  brazos por lo mal que lo he pasado buscándolo, él me apretará  muy  fuerte y me dirá con la voz más dulce del mundo: "No llores, pequeña, ya estoy aquí. Soy yo".
         

Tags: perder, herir, lastimar

Pétalos entre hojas
Lápiz autor Invitado
sábado, 26 de septiembre de 2009 | 15:08
Impresionante con mayúsculas.Demuéstrale al mundo lo que vales que con la fuerza que transmites hasta un ejército te seguría. Enhorabuena.