
Un beso es el mejor calmante ante cualquier dolor.
Dicen que Dios viendo que en el corazón del hombre faltaba un poco de dulzura y comprensión, sonrió e introdujo en él un soplo de delicadeza. Así nació el amor..., y con él la ternura.
La ternura es como la sonrisa que aparece en nuestros labios cuando sentimos palpitar el corazón. Entonces, la boca funde sus palabras con la más dulce de las mieles y nuestras manos se transforman en el más cálido, agradable y terso de los tejidos... Pero para experimentar la ternura debemos humedecer nuestros ojos con la savia de los sentidos y moldear el alma con entendimiento y cariño.
Hoy pongo ternura en mis palabras, para que me escuches con los oídos del alma, para que me percibas con los sentidos de la imaginación... Regalo una gota de ternura a cada paso, a cada nuevo día, creando poco a poco el más preciado de los elixires que un alma puede ofrecer... Incluso ahí me equivoco, porque no todo el mundo la aprecia en el mismo paladar. Pese a ello, lo sigo intentando, esperando que un corazón de verdad se estremezca porque, cuando ello ocurra, el alma de ese corazón se encenderá de amor...
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