
Esta noche, quizá por sentir la lluvia
susurrando a través del silencio,
he añorado el mar más que nunca,
me he dormido con su recuerdo.
Vuelve el sonido del agua cantando
en un invierno perdido en el tiempo,
cuando su brisa me acariciaba
y su olor se prendía en mi cabello.
Vuelve su imagen al cerrar los ojos,
el corazón parece revivirlo,
lo miro más allá de esta distancia
y de estas manos que no pueden sentirlo.
Vuelven los ocasos fundidos
con algún barco arañando su sombra,
un lamento se ahoga en un suspiro
y mi alma se escapa a jugar con sus olas.
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