
Lloras por prenderte a la mañana,
por salir de la prisión de la noche,
tal vez no ves que las horas te siguen
y te castigan con segundos de reproches.
Caminas descalzo por el olvido,
obstinado y llorando por el ayer,
acosado por las libres olas de algún día,
por los años que soñaron con volver.
Lloras y no puedo acompañarte,
ya no puedo llenar tu orilla de sonrisas,
no puedo liberar tu alma rota
ni devolverte el mar que te daba vida.
