sábado, 10 de octubre de 2009

Breves  sucesiones de cosas tristes
parecen  tejerse entre sus dedos,
como si un  crepúsculo aguardara
a sobrecogerse  entre sus lamentos.
Un ocaso que encierra en  sus manos.
Un perdón que vehemente persigue,
vagabundo, en cada noche en la que entra,
buscando la  estrofa que alimente sus jardines.
Parece  que la señala el  tiempo,
los versos y  los pinceles de los que fue musa.
Sigue  tejiendo, ausente, el hilo del recuerdo.
Sigue esperando el perdón que no llega nunca.


Tags: tiempo, perdón, recuerdo

Publicado por Dana-B @ 20:16  | Poesía
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