domingo, 11 de octubre de 2009



Creí que mi corazón estaba muerto
y  bastó un ligero palpitar para agitarlo,
para llenarlo de alegría y de consuelo,
de azaroso latir con la vida de  antaño.
Creí que el mundo se había dormido
en  el segundo del adiós que habitamos,
bastó la belleza efímera del rocío
para sentirlo despierto de nuevo, encantado.
Creí que el llanto era dolor y pena,
como el otoño que roba el sol del verano,
bastó secar los ojos para que la primavera
me trajera tu recuerdo con la luna de regalo.


Tags: recuerdo, pena, abandono

Publicado por Dana-B @ 11:17  | Poesía
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