
Cuando nada es posible vuelves,
en la risa que no es tuya y yo lo sé,
en la mano que juega con mi pelo,
en la sombra compartida de otra piel.
Cuando nada es posible apareces,
me vacías el presente con tu ayer,
enciendes mis noches con silencios
y me empujas a sentirte sin querer.
Cuando nada es posible regresas,
participas en los labios demorados
que lentamente buscan en los míos
el beso que siento que te han robado.
