
Quiero ser un enigma entre tus manos sin secretos en mi corazón. Acercarme a tus dedos con caricias como soplos, suaves, dulces... Roces apagados de un universo difuso. La carne que se queda al borde de la noche, a la orilla de un arroyo que se ensueña. Sentir, sentir que la sonrisa se enreda en tu garganta cuerpo a cuerpo, con deliciosa arrogancia, con deliberada entrega...
Quiero ser el néctar de la esperanza en tu sed, que en un sorbo sientas la inmensidad y el tiempo. Entregarte en la madrugada una luna creciendo entre nuevos silencios con reflejos de saliva en sus vestidos. Sentir, sentir que te pierdes y te buscas en los senos del arcano que te ofrezco, sin importarte si hay respuestas. Que miras más allá del placer que me inventa, que te inventa. Que el corazón suda a fuego lento en el beso, amparado en la euforia, presintiendo la carne tensa en las manos que aprietan y asfixian los latidos que te sustentan. Que naufragues indolente y satisfecho en los misterios sagrados que guarda mi vientre y comprendas que al saciar tu hambre has vuelto a casa... Olvida, regresa, una y otra vez, regresa, preña mi palabra y despacio, despacio acaricia este enigame entre tus manos sin secretos en tu corazón...
"La flor y su herida" Celsa Barja
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