
Quiero ser un enigma entre tus manos sin secretos en mi corazón. Acercarme a tus dedos con caricias como soplos, suaves, dulces... Roces apagados de un universo difuso. La carne que se queda al borde de la noche, a la orilla de un arroyo que se ensueña. Sentir, sentir que la sonrisa se enreda en tu garganta cuerpo a cuerpo, con deliciosa arrogancia, con deliberada entrega...
Quiero ser el néctar de la esperanza en tu sed, que en un sorbo sientas la inmensidad y el tiempo. Entregarte en la madrugada una luna creciendo entre nuevos silencios con reflejos de saliva en sus vestidos. Sentir, sentir que te pierdes y te buscas en los senos del arcano que te ofrezco, sin importarte si hay respuestas. Que miras más allá del placer que me inventa, que te inventa. Que sientas que el corazón suda, a fuego lento en el beso, amparado en la euforia, presintiendo la carne tensa en las manos que aprietan y asfixian los latidos que te sustentan. Que naufragues indolente y satisfecho en los misterios sagrados que guarda mi vientre y comprendas que al saciar tu hambre has vuelto a casa... Olvida, regresa, una y otra vez, regresa, preña mi palabra y despacio, despacio acaricia este enigma entre tus manos sin secretos en tu corazón...
Soy la flor que brota maravillada y fascinada, despertando entre tus dedos a la vida... Tus labios tiemblan, no dicen mi nombre. Me pronuncian y pronuncian a penas mi cuerpo. Todo mi ser, entero, vibra. Dedo a dedo moldeas lentamente cada pétalo que asoma tímido, con deliciosa suavidad, con sensual calidez.
Tus labios se acercan y toda yo te intuyo. Tu piel entera me dice lo mucho que la aguardas, lo mucho que la esperas, lo mucho que la deseas. Me abrazas, abarcándome toda, apretando, apretando tu cuerpo, despacio, contra mí.Tu saliva y mi saliva. Tus dedos se pierden entre mi pelo y me besas, despacio, sientes su fuego rozándote y llenando tu piel, quemándote, despacio saboreas mi ilusión,
Siento que somos parte de un todo.Mi piel, excitada, contiene el alma del mismo placer. Tu piel, sudando, encierra tras su sal la esencia perfecta de la vida. Tu lengua en mi boca habla, me cuenta los secretos de un tiempo acaecido, los secretos que habitan en la misma sangre que nos circula. Me agarras con fuerza y me agitas con la caricia que altera mis entrañas. Tumismo me hace estremecer. Tengo sed y tengo hambre de un amor infinito... Tú lo sabes y yo lo sé. Las emociones van abriéndose camino, en el alma del cuerpo... Es la flor que se prepara, gozosa, para recibir la mariposa...
La caricia va más allá del cuerpo acariciado.
El beso va más allá de los labios que lo suplican.
El cuerpo no es la piel, es un milagro que florece hacia la vida.
Nuestros líquidos secretos, el sudor y la saliva son arroyos necesarios para alimentar el mar del gozo, el campo líquido donde la flor que ha brotado espera.
Una paciencia ilimitada se posa suavemente en cada caricia. Cada poro de la piel es el alfa y el omega de una sublime delectación...
Mis pechos pequeños suplican tus manos y ellas, obedientes, le dan su calor. El tacto es un hechizo que me provoca cosquilleo, un placer que me rebasa al sentir tus labios bebiéndome. Los besas, con cariño, con entrega. Me gusta. Te gusta... Un placer renovado regresa de muy lejos... Te abandonas. Te adormeces. Olvidas y recuerdas... Tu boca era pequeña...
Tus labios succionan con delicia mi placer. Bebes, bebes y te alimentas en este cuerpo que tiembla por ti, que se estremece por ti, que derrama vida por ti... Me acaricias sin tiempo, con la suavidad exquisita que desnuda mi pudor. Siento la dulzura de tus manos que se posan en mi vientre, adorando con devoción el templo sagrado de la gran creación. Tus ojos brillan húmedos, me miras, me miras con el deseo hecho fuego y con la lágrima en su emoción... Cómo no conmoverme en este instante perfecto. Cómo no suplicarte apretándote a mí que quemes mis miedos y calmes mis prisas, que siembres mis campos de sueños hechos verdad. Cómomorderme los labios sintiendo que se acerca un momento divino en el que seremos inmortales...
La inmensidad de un universo complejo y sencillo trasciende los jadeos y delata el gozo. El gozo del amor. Me amas. Te amo. Me entrego.Te entregas, te siento, te acojo, te doy cobijo en mi templo a donde regresas después de tantos pasos... Y tiemblo, tiemblo y te aprieto con toda mi alma a ti entero, sintiendo como derramas tu vida en una hermosa plegaria de amor, sintiendo como mi templo te aguarda temblando de emoción, para retener tu ser... Con avaricia deseo tus ruegos, háblame, con pasión los busco y en ellos me embebo, acaríciame, estremecida, llorando sobre ellos para dejar así un testimonio de vida, un húmedo relato de amor, un poema de cuerpos en el que tú regresas a mí para volver a nacer, en el que yo te siento revivir... Y llega ese instante en el que el tiempo se detiene por el capricho de nosotros, ese momento en el que no te veo ni me ves sino que nos adivinamos detrás de la piel y, piel contra piel, te encierro, te aprehendo, te poseo, te vuelcas en mí muriendo, dejándote ir... Te haces niño antes de volver a ser hombre, mientras yo te alumbro una y otra vez, una y otra vez...
"La flor y su herida" Celsa Barja
Nacemos con los cinco sentidos... ¿En qué momento los perdemos?¿En qué instante sacudimos la ternura y la magia?¿En qué segundo preciso dejamos de sentir y nos abandonamos a pensar?¿Por qué da tanto miedo amar?¿Hay algo más bello y puro que la entrega de dos seres comulgando en alma y cuerpo, con la inocencia intacta, porque los corazones son puros, sinceros y sienten? Tendremos que olvidar muchas cosas para vivir amando sin miedos y sin preguntas. Olvidar y morir, aprender a nacer... y a compartir la vida
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