Viernes, 05 de agosto de 2011

 

Que no pase la boca de largo ante la voz herida,

que haya siempre esperanza entre la saliva emancipada,

que las sílabas no teman las acrobacias de la vida,

porque no somos condenados a la semántica del miedo,

ni a articularnos sin sentido y a corazón abierto a la vez.

Mírame, le diría al puño que se acerca valiente,

tal vez preste un juramento a tus labios si te detienes...

Sólo hay una libertad completa y tajante: la de la paz,

y sólo hay una poesía absoluta y definitiva: la enmudecida.

 

 

 

 

 

 


Publicado por CBarja @ 17:53
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